Casa Steinvorth

La Casa Steinvorth constituye indudablemente uno de los escasos patrimonios artísticos de la ciudad de San Cristóbal. Es el último vestigio de ese Táchira que vivió la prosperidad de la producción cafetalera en la segunda mitad del siglo XIX.

La calidad de los suelos vecinos a la capital tachirense motivó en muchos la siembra del café, lo que verdaderamente modificó los índices económicos de Venezuela, viviéndose entonces una gran riqueza y una dinámica en la vida regional, la que fue aprovechada por las llamadas casas alemanas, que aplicaron todo su rigor al naciente esquema logrando la exportación del rico fruto, sumamente apreciado en capitales como Nueva York y Hamburgo siendo ésta ciudad hanseática una de las bases de operaciones de esas empresas. Los europeos, al percibir el potencial que tenían en sus manos, colocaron todo su empeño en mejorar las rutas por donde ese café sería exportado.

Lograron sacarlo por el puerto de Encontrados, para llevarlo a Maracaibo y desde allí a sus puntos de destino. No escatimaron esfuerzos en hacer las vías de comunicación y en establecer el Ferrocarril del Táchira, cuyos vagones estuvieron repletos de la apreciable cosecha.

De esta manera lograron la creación del eje Bucaramanga, Cúcuta, San Cristóbal, Maracaibo, fundando en estas poblaciones sus establecimientos, los cuales tenían sus mayores accionistas en el entonces imperio alemán.

Una de esas casas comerciales fue la Andresen Möller, constituida en diciembre de 1883 entre el danés Cristian Andresen Möller y el alemán Werner Steinvorth, quienes habían estado en Cúcuta conociendo personalmente el terreno.

Al constituir inicialmente su sociedad en enero de 1884, un lustro después constituyeron como apoderados al europeo Marius Grumsen y al criollo José Antonio Guerrero Troconis. Este nativo, hijo del ingeniero Miguel Nicandro Guerrero, fallecido en el terremoto de Cúcuta de 1875, era también muy hábil en el conocimiento de el levantamiento de inmuebles, por lo que se le atribuye ser el diseñador y constructor del edificio ubicado en la esquina suroeste de la entonces Plaza Páez, conocida desde 1912, como Plaza Bolívar.

El punto comercial de ese sector tenía como elemento fundamental el Mercado Cubierto inaugurado en diciembre de 1876 y para 1891 la firma alemana Van Dissel & Rode había terminado su vasto edificio entre las calles 7 y 8, donde luego fue el Hotel Royal y la Galería Americana. Así pues, para fines de 1891 y comienzos de 1892, Guerrero, quien estaba al frente de los intereses de Andresen Möller desarrollaba la primera casa de dos pisos que conocía la ciudad, la que fue culminada en este último año.

Luego él mismo haría su propia residencia personal, la que fue conocida como Quinta Guerrero, en la carrera 12 entre calles 9 y 10, donde luego sería fabricado el Colegio de La Salle. Vale decir que Guerrero, hombre hábil para los negocios era un caballero que dio muchos servicios a su ciudad natal y presidió el Club de Comercio, terminando, después de haber sido apoderado y factor mercantil de esta compañía, como uno de sus socios.